La política empieza antes de llegar al Parlamento

Las universidades públicas no son únicamente centros de formación académica. También son espacios de representación, negociación, conflicto y construcción de liderazgos. En sus claustros se aprende a preparar una candidatura, defender una propuesta, pactar una resolución y responder ante los propios electores.

En Canarias, ese laboratorio tiene hoy su expresión más visible en la Universidad de La Laguna. Conviene precisarlo: ACE y Libertad Estudiantil no representan por sí solas al conjunto del movimiento estudiantil de las dos universidades públicas canarias. Su principal terreno institucional es la ULL, mientras la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria cuenta con una estructura representativa diferente.

Dentro de la ULL, los datos son claros. En las elecciones al Claustro de diciembre de 2024, la Asociación Canaria de Estudiantes obtuvo 786 votos y 23 de los 75 puestos reservados al alumnado. Libertad Estudiantil quedó segunda con 572 votos y 17 representantes. Juntas sumaron 40 escaños, más de la mitad de la representación estudiantil. También lograron los dos mayores bloques del alumnado en el Consejo de Gobierno: tres puestos para ACE y dos para Libertad Estudiantil.

No son asociaciones testimoniales. Son organizaciones capaces de movilizar votos, presentar equipos y condicionar debates. Y al frente de ambas han emergido dos nombres con proyección más allá del campus: Andrés Paz Pais y Mario Oramas González.

Andrés Paz y la izquierda organizada

Andrés Paz ha construido una trayectoria coherente con el espacio progresista. Su relación con el socialismo no es una mera interpretación: ha ocupado responsabilidades en las Juventudes Socialistas, llegó a formar parte de su Consejo Político Federal y ha estado integrado en estructuras juveniles de La Palma. Paralelamente, ha consolidado en la ULL un perfil como portavoz de ACE, claustral, representante en el Consejo de Gobierno y vocal del Consejo Social.

Su discurso se apoya en una defensa reconocible de la universidad pública, la igualdad, la inclusión, el feminismo y la ampliación de derechos. Es un lenguaje conectado con el PSOE y con el espacio situado a su izquierda, aunque su vinculación orgánica conocida se encuentra en el ámbito socialista.

Paz posee una virtud política evidente: sabe convertir causas sociales en presencia institucional. No se limita a la protesta, sino que ocupa los órganos donde se toman decisiones. Su riesgo también es claro. ACE perdería credibilidad si se convirtiera en una reproducción automática de las batallas partidistas nacionales. Debe conservar autonomía para criticar también a un gobierno socialista cuando perjudique al alumnado. Si Andrés Paz mantiene esa independencia, puede convertirse en una figura relevante de la futura izquierda canaria.

Mario Oramas y una derecha joven con voz propia

Mario Oramas representa otra sensibilidad. Ha sido portavoz claustral y presidente de Libertad Estudiantil Canarias, una organización que ha defendido la modernización de la universidad, la libertad de expresión, la mejora de las infraestructuras, el aumento del profesorado y una representación menos sometida a los consensos ideológicos dominantes.

Su proximidad al Partido Popular tampoco es una deducción. En julio de 2026 fue incluido como vocal por Canarias en el Comité Ejecutivo Nacional de Nuevas Generaciones. Esa responsabilidad confirma que su trayectoria estudiantil ha comenzado a proyectarse hacia una estructura política nacional.

Oramas ha desarrollado un perfil más institucional y pragmático que doctrinal. Su discurso se ha concentrado en problemas concretos: bibliotecas cerradas, falta de docentes, transporte, empleabilidad, convocatorias de examen o funcionamiento de los órganos universitarios. Esa orientación puede resultar valiosa para un PP canario que necesita dirigentes jóvenes capaces de hablar de gestión sin renunciar a principios claros.

También afronta un desafío. Libertad Estudiantil no debería transformarse en una delegación universitaria de Nuevas Generaciones. La defensa de la libertad exige poder discrepar incluso de quienes están ideológicamente cerca. La proyección de Mario Oramas dependerá de que demuestre criterio propio y no se limite a reproducir consignas.

Dos escuelas de liderazgo frente a frente

Paz y Oramas encarnan tradiciones políticas distintas, pero comparten algo importante: ambos han aprendido a competir dentro de instituciones democráticas. Han tenido que captar apoyos, formar equipos, intervenir en debates, soportar críticas y negociar con personas que no piensan como ellos.

Esa experiencia vale más que muchas escuelas de formación interna de los partidos. La política canaria necesita renovación, pero no cualquier renovación. Necesita personas que conozcan las instituciones, sepan estudiar documentos, acepten límites jurídicos y entiendan que representar no consiste solo en publicar mensajes en redes sociales.

Los dos pueden convertirse en futuras promesas de sus respectivos espacios. Andrés Paz posee una trayectoria que lo sitúa naturalmente en la órbita socialista y progresista. Mario Oramas comienza a ocupar posiciones dentro de la cantera del Partido Popular. Ninguno tiene garantizado el salto a la primera línea, ni debería tenerlo.

La universidad no debe ser una sucursal

Que los representantes estudiantiles tengan ideas políticas o militancia no constituye un problema. Una democracia necesita ciudadanos comprometidos. El problema aparece cuando se ocultan los vínculos, se utiliza una asociación como plataforma personal o se antepone la carrera partidista a los intereses del alumnado.

La transparencia debe ser la regla. Los estudiantes tienen derecho a conocer qué ideas defienden sus representantes y qué relaciones mantienen con organizaciones políticas. También tienen derecho a exigirles independencia.

ACE y Libertad Estudiantil han demostrado capacidad electoral y continuidad. Junto a ellas existen otras organizaciones y representantes que no deben quedar invisibilizados. La pluralidad universitaria es más amplia que el duelo entre sus dos principales fuerzas. La ULPGC, además, necesita que su representación estudiantil alcance una mayor presencia pública y capacidad de fiscalización.

Pero hoy, en la ULL, la comparación resulta inevitable. Andrés Paz y Mario Oramas son dos jóvenes que ya han entendido que la política se aprende ejerciéndola. Uno desde la izquierda socialista; otro desde una sensibilidad liberal-conservadora próxima al PP. Canarias haría bien en observarlos, exigirles y no regalarles nada. Las promesas solo merecen ese nombre cuando demuestran que pueden servir a los ciudadanos antes que servirse de las instituciones.