El Partido Popular ha tomado una de esas decisiones que demuestran que un partido político puede aprender de los resultados, renovar sus liderazgos y anteponer sus posibilidades electorales a las aspiraciones personales de sus dirigentes. La elección de Carmen Pérez como candidata a la Alcaldía de Santa Cruz de Tenerife es una apuesta acertada, valiente y necesaria.

La dirección popular podía haber elegido el camino más cómodo: mantener a Carlos Tarife, evitar tensiones internas y volver a presentar en 2027 una candidatura conocida. Ha optado, en cambio, por abrir una etapa diferente y entregar la responsabilidad a una figura que reúne experiencia municipal, trayectoria profesional y una capacidad de crecimiento que el anterior candidato ya no parecía conservar.

Conviene ser justos con Tarife. Fue candidato solamente en las elecciones municipales de 2023, no en las dos últimas convocatorias, y consiguió mejorar considerablemente el resultado del PP. Los populares pasaron de tres concejales y el 9,63 % de los votos en 2019 a cinco representantes y el 16,14 % en 2023. La candidatura encabezada por Tarife reunió 14.527 votos, frente a los 8.419 obtenidos cuatro años antes.

Ese avance merece ser reconocido. Tarife reconstruyó parte del espacio electoral del PP, reforzó su presencia dentro del Ayuntamiento y convirtió al partido en una fuerza decisiva para la gobernabilidad municipal. Su trabajo no fue inútil ni su etapa puede despacharse con desprecio. Pero una cosa es mejorar y otra ganar.

En 2023, el Partido Popular quedó como tercera fuerza, por detrás del PSOE y Coalición Canaria. Los socialistas consiguieron diez concejales, CC obtuvo nueve y el PP se quedó en cinco. Tarife fortaleció al partido, pero no logró convertirlo en la alternativa principal ni acercarse suficientemente a la Alcaldía.

La política exige reconocer cuándo un liderazgo ha alcanzado su techo. No todos los relevos constituyen una desautorización personal. En ocasiones son simplemente la consecuencia lógica de una realidad electoral: quien ya ha sido presentado ante los ciudadanos, ha desarrollado una campaña completa y no ha conseguido situarse en disposición de ganar difícilmente puede presentarse cuatro años después como una novedad capaz de transformar el tablero.

Tarife había expresado públicamente su deseo de repetir como candidato en 2027. Parte del PP consideraba, sin embargo, que su marca política estaba amortizada y señalaba a Carmen Pérez como una posible sucesora. La dirección ha terminado inclinándose por la renovación. Ha hecho bien.

Una candidatura con mayor recorrido

Carmen Pérez representa un perfil diferente. Es licenciada en Derecho, mediadora civil y mercantil y cuenta con formación en cumplimiento normativo, Derecho de Familia y gestión inmobiliaria. Antes de incorporarse a la política desarrolló su trayectoria en el ámbito privado y conoce las dificultades que implica levantar y mantener un proyecto profesional. Actualmente es concejala responsable de empleo, comercio y turismo y consejera delegada de la Sociedad de Desarrollo de Santa Cruz. Ese recorrido importa.

Santa Cruz no necesita únicamente una candidata familiarizada con los pasillos del Ayuntamiento. Necesita a alguien capaz de comprender al comerciante que abre cada mañana, al autónomo que soporta meses de trámites, al empresario que quiere invertir, al joven que busca empleo y al vecino que observa cómo determinadas zonas de la capital pierden actividad.

La gestión de una ciudad no puede reducirse a administrar contratos, participar en actos institucionales o negociar cuotas entre partidos. También exige entender cómo se crea actividad económica, por qué fracasan determinados proyectos, qué obstáculos impone la burocracia y cómo puede la Administración facilitar la vida de quienes generan empleo y riqueza. Carmen Pérez puede hablar ese lenguaje con mayor naturalidad que muchos políticos profesionales.

Su paso por la Sociedad de Desarrollo le ha permitido trabajar directamente en materias como empleo, comercio, turismo, emprendimiento y promoción económica. Esa experiencia no garantiza por sí misma una buena Alcaldía, pero ofrece una base razonable para construir un proyecto de ciudad menos burocrático y más atento a la iniciativa privada. También aporta una cualidad electoral que el PP necesitaba: capacidad para ensanchar su espacio.

Tarife era un candidato reconocible, combativo y muy vinculado a la dinámica interna del actual Gobierno municipal. Pero precisamente esa identificación con los años de coalición entre CC y PP dificultaba que pudiera presentarse ante los ciudadanos como el rostro de un cambio profundo.

Carmen Pérez participa igualmente en el Gobierno local y no puede fingir que llega desde fuera. Sin embargo, su menor desgaste, su perfil profesional y su estilo más transversal le ofrecen la oportunidad de dirigirse a votantes que no se identifican necesariamente con el PP, pero que desean una capital más dinámica, segura, limpia y competitiva.

El PP no puede conformarse con ser el acompañante de Coalición Canaria

Durante demasiado tiempo, el Partido Popular ha aceptado en Santa Cruz una posición secundaria. Ha participado en gobiernos, gestionado áreas importantes y condicionado mayorías, pero no ha conseguido consolidarse como la fuerza llamada a dirigir la ciudad. Ser útil dentro de una coalición no es lo mismo que disponer de un proyecto propio para la Alcaldía.

El reto de Carmen Pérez consiste precisamente en romper esa subordinación política. Su candidatura no puede presentarse como una simple continuación del pacto actual, cambiando únicamente el nombre situado en lo alto de la papeleta. Tiene que ofrecer una idea reconocible de Santa Cruz y explicar qué haría de manera diferente a José Manuel Bermúdez.

La candidata ya ha defendido que la capital necesita un nuevo impulso y que debe aspirar a ser líder en innovación, tecnología, sostenibilidad, seguridad y desarrollo empresarial. También ha prometido recorrer la ciudad barrio a barrio y construir un proyecto con los pies en la tierra. Son buenos propósitos, pero ahora deben convertirse en compromisos.

Carmen Pérez tendrá que explicar qué modelo de movilidad propone, cómo piensa mejorar la limpieza, qué hará con los contratos municipales pendientes, cómo reforzará la Policía Local, de qué manera acelerará las licencias y qué medidas adoptará para recuperar actividad residencial y comercial en el centro.

También deberá prestar atención a los barrios que rara vez ocupan el centro del debate político. Santa Cruz no termina en la plaza del Príncipe, la calle del Castillo o el entorno del parque García Sanabria. Añaza, Ofra, La Salud, El Sobradillo, Barranco Grande, San Andrés, Taganana y los distintos núcleos del municipio necesitan respuestas propias.

Una candidatura ganadora deberá unir la ambición de capital con la política de proximidad. No bastará con reclamar que Santa Cruz recupere protagonismo dentro de Canarias. Habrá que demostrar que ese protagonismo mejora la vida cotidiana de sus vecinos.

Una oportunidad que deberá ganarse

Alabar la elección de Carmen Pérez no significa entregarle un cheque en blanco. El cambio de candidata es una buena decisión, pero su éxito dependerá de lo que haga a partir de ahora. Tendrá que evitar convertirse en una candidata construida exclusivamente desde la comunicación. Deberá aceptar entrevistas difíciles, explicar sus decisiones, fijar posición ante los problemas incómodos y diferenciarse cuando sea necesario de sus actuales socios de Coalición Canaria.

También tendrá que formar un equipo competente. Una ciudad de más de 200.000 habitantes no se gobierna mediante una sola figura, por prometedora que sea. El PP necesita incorporar perfiles profesionales, experiencia vecinal, conocimiento administrativo y representantes capaces de asumir áreas complejas desde el primer día.

Carmen Pérez posee cualidades que justifican la apuesta: formación, experiencia privada, conocimiento de la gestión municipal, capacidad de escucha y un menor nivel de desgaste. Pero tendrá que transformarlas en liderazgo político.

El Partido Popular ha cumplido la primera parte de su responsabilidad al elegir una candidata con más margen de crecimiento. Ahora corresponde a Pérez demostrar que puede convertir esa renovación en una alternativa real.

Carlos Tarife ayudó a reconstruir el PP de Santa Cruz y merece que se reconozca esa contribución. Pero después de haber quedado a una distancia considerable de la victoria, repetir exactamente la misma fórmula habría sido una muestra de conformismo. Carmen Pérez ofrece la posibilidad de ir más lejos.

El PP ha entendido que para ganar Santa Cruz no basta con ser decisivo, ocupar concejalías o acompañar a Coalición Canaria. Hay que presentar a los ciudadanos un liderazgo nuevo, un proyecto propio y la ambición inequívoca de gobernar.

La designación de Carmen Pérez no garantiza la Alcaldía. Pero sí devuelve al Partido Popular algo que necesitaba urgentemente: la posibilidad de competir por ella.