Ataques rusos con drones contra un autobús de pasajeros y un tren en el sur de Ucrania han causado al menos cinco muertos y siete heridos, según las autoridades ucranianas. Las víctimas mortales viajaban en un vehículo alcanzado cerca de Nikópol, en la región de Dnipropetrovsk, mientras que las 168 personas que se encontraban en el tren atacado en Mykolaiv pudieron ser evacuadas sin lesiones.

La Policía ucraniana informó de que en el autobús murieron cuatro hombres y una mujer. El gobernador regional, Oleksandr Hanzha, situó en siete el número de heridos. Reuters difundió los datos atribuyéndolos a las autoridades locales y señaló que no había una respuesta inmediata de Rusia sobre este episodio concreto.

El transporte civil bajo presión

El tren fue atacado en la región meridional de Mykolaiv. El gobernador en funciones, Heorhii Reshetilov, comunicó que pasajeros y tripulación salieron a salvo y que el convoy volvió a ser alcanzado dos veces después del primer impacto. El presidente Volodímir Zelenski añadió que también fue golpeada una locomotora en Kovel, cerca de la frontera con Polonia.

Con el espacio aéreo ucraniano cerrado desde la invasión rusa a gran escala de 2022, el ferrocarril y los autobuses son esenciales para los desplazamientos civiles, la actividad económica y las evacuaciones. Esa dependencia convierte cualquier daño en estaciones, locomotoras o carreteras en un problema que va más allá del objetivo alcanzado.

El operador ferroviario estatal ucraniano aseguró que durante 2026 Rusia ha atacado 120 vagones de pasajeros, 304 locomotoras y 43 estaciones. En total contabiliza 1.700 instalaciones ferroviarias afectadas desde enero, frente a 1.206 en 2025 y 842 en 2024. Son cifras proporcionadas por una de las partes en guerra y deben entenderse con esa atribución.

Zelenski calificó el ataque al autobús como un acto sin justificación militar y pidió a Estados Unidos y Europa que endurezcan las sanciones contra Moscú. El ministro ucraniano de Exteriores, Andrii Sybiha, acusó a las fuerzas rusas de atacar de forma sistemática infraestructuras necesarias para la población y la economía.

Una escalada sobre objetivos logísticos

Rusia y Ucrania han intensificado en los últimos meses sus ataques contra redes logísticas, energía e infraestructuras económicas. Cada bando sostiene que busca reducir la capacidad militar y productiva del adversario, pero las operaciones elevan el riesgo para civiles y servicios básicos. Moscú y Kiev niegan que su política sea atacar deliberadamente a la población.

La imagen publicada por el gobernador mostraba un vehículo blanco con las ventanas destruidas. Reuters indicó que no había verificado de manera independiente esa fotografía, una cautela relevante en una guerra donde buena parte de la información inicial procede de canales oficiales o redes sociales.

El balance puede actualizarse a medida que avancen las investigaciones y se conozca el estado de los heridos. Por ahora, los datos confirmados por las autoridades ucranianas sitúan el mayor impacto humano en el autobús y descartan víctimas en el tren. Los ataques refuerzan la preocupación por la seguridad de una red de transporte que sostiene la movilidad cotidiana de millones de personas tras más de cuatro años de guerra.