Las autoridades sanitarias han desaconsejado el baño en Los Charcones de Bañaderos, en Arucas, después de detectar presencia de Escherichia coli en el agua. El origen de la contaminación no ha sido determinado y la recomendación preventiva se mantiene mientras continúan las comprobaciones.

La noticia afecta a una de las zonas de baño más conocidas del norte de Gran Canaria y exige una respuesta municipal mucho más completa que la simple difusión de una advertencia. El Ayuntamiento debe informar de cuándo recibió los resultados, qué valores aparecieron en las muestras, cuándo se señalizó el espacio, qué nuevos análisis se han encargado y qué hipótesis manejan los técnicos sobre la procedencia de la bacteria.

El alcalde de Arucas, el socialista Juan Jesús Facundo, no puede ser responsabilizado sin pruebas de haber provocado la contaminación. Sí es políticamente responsable de que el Ayuntamiento actúe con rapidez, transparencia y prudencia ante un problema que afecta directamente a la salud pública y a la confianza de vecinos y visitantes.

Una advertencia sanitaria que necesita más explicaciones

La información conocida hasta ahora indica que Sanidad recomienda evitar el baño y que el origen del episodio continúa siendo desconocido. Algunos usuarios han señalado públicamente la posible existencia de vertidos, pero esa versión no ha sido confirmada por las administraciones y no debe presentarse como un hecho probado.

Precisamente por esa incertidumbre, el Ayuntamiento debería publicar una cronología detallada. No basta con colocar un aviso o comunicar que el baño está desaconsejado. La ciudadanía necesita saber si se trata de un resultado aislado, si existen antecedentes recientes, si la contaminación afecta únicamente a un punto de muestreo y cuándo podrían conocerse los siguientes análisis.

La expresión “se desaconseja el baño” tampoco puede convertirse en una fórmula ambigua para trasladar toda la responsabilidad al usuario. Si los técnicos consideran que existe un riesgo suficiente, el Consistorio debe explicar por qué no se decreta un cierre formal. Si la recomendación sanitaria no obliga jurídicamente a prohibir el acceso al agua, debe aclararse igualmente qué criterios se están aplicando.

En asuntos de salud pública, la administración no puede esconderse detrás de palabras escogidas para reducir el impacto político. Debe adoptar una medida comprensible, señalizarla correctamente y asumir la responsabilidad de comunicarla.

Una Bandera Azul no sustituye la vigilancia diaria

Los Charcones y la playa de El Puertillo han sido presentados durante años por el Ayuntamiento como ejemplos de calidad ambiental. El municipio ha celebrado la renovación de sus Banderas Azules y ha utilizado estos reconocimientos para promocionar su costa y destacar el trabajo realizado en educación y gestión ambiental.

Ese historial hace todavía más necesaria una explicación rigurosa. Una Bandera Azul es un reconocimiento valioso, pero no garantiza que nunca pueda aparecer un episodio de contaminación. Tampoco puede utilizarse como escudo para rebajar la importancia de un resultado desfavorable.

La verdadera calidad de una administración no se mide únicamente cuando recibe un galardón, sino cuando aparece un problema. El examen comienza ahora: detectar la causa, proteger a los bañistas, repetir los análisis y comunicar los resultados aunque sean incómodos.

Facundo debe evitar el error de convertir esta incidencia en una batalla de imagen. Defender el prestigio turístico de Arucas no consiste en minimizar una alerta, sino en demostrar que el municipio responde con seriedad cuando surge un riesgo.

Un festival previsto en la misma zona

La contaminación se conoce a pocos días de la celebración del Cangrejo Fest, previsto para los días 1 y 2 de agosto en la playa de El Puertillo y la avenida de Los Charcones. El evento municipal reunirá música, gastronomía y actividades en uno de los principales puntos de encuentro del verano aruquense.

El festival no depende necesariamente del uso del agua y puede desarrollarse en espacios terrestres sin exponer a los asistentes al baño. Sin embargo, la coincidencia obliga al Ayuntamiento a pronunciarse de forma inmediata. Debe aclarar si el programa se mantiene, qué zonas estarán abiertas, cómo se impedirá el acceso al agua si continúa la recomendación sanitaria y qué información recibirán los asistentes.

Mantener el evento sin un plan público y preciso sería una irresponsabilidad. Suspenderlo automáticamente, sin evaluar alternativas y sin esperar las nuevas analíticas, también podría causar un perjuicio innecesario a los comerciantes, artistas y organizadores.

La decisión debe apoyarse en criterios sanitarios, no en el temor a dañar la programación municipal. La prioridad debe ser la seguridad, pero también resulta necesario ofrecer certeza a quienes trabajan o pensaban acudir al festival.

El alcalde debe comparecer y asumir el mando

Juan Jesús Facundo lleva años al frente del Ayuntamiento y conoce la importancia de la costa de Bañaderos para el municipio. En una situación de estas características no basta con delegar toda la comunicación en un departamento técnico o en mensajes difundidos por redes sociales.

El alcalde debe comparecer, explicar qué sabe el Consistorio y comprometerse a publicar los resultados de las nuevas muestras. También debe informar de si se está inspeccionando la red de saneamiento, si se han detectado incidencias en barrancos, conducciones o instalaciones próximas y qué administraciones participan en la investigación.

Esa comparecencia no debería utilizarse para buscar culpables antes de tiempo. Debe servir para fijar hechos, establecer responsabilidades administrativas y evitar rumores. Si el origen está fuera de las competencias municipales, el Ayuntamiento tendrá que reclamar actuaciones a quien corresponda. Si existe una deficiencia local, deberá reconocerla y corregirla.

La transparencia no debilita al alcalde. Lo que debilita a una institución es que los ciudadanos conozcan una alerta sanitaria mediante informaciones parciales y no encuentren una explicación completa de su Ayuntamiento.

La salud pública exige algo más que propaganda

Arucas tiene derecho a promocionar sus playas, celebrar sus reconocimientos ambientales y organizar actividades que dinamicen la costa. Pero esa política de promoción debe ir acompañada de vigilancia, mantenimiento e información pública cuando aparecen problemas.

La detección de E. coli no demuestra por sí sola una negligencia del Gobierno municipal. Lo que ocurra a partir de ahora sí permitirá evaluar su gestión. Si el Ayuntamiento actúa con rapidez, identifica el origen, protege a los usuarios y publica los resultados, habrá respondido como corresponde. Si se limita a emitir una advertencia breve mientras intenta salvar el festival y preservar su imagen, la crítica será plenamente merecida.

Juan Jesús Facundo no debe ser acusado de lo que todavía no se conoce. Pero tampoco puede permanecer en segundo plano. Es el alcalde y este es uno de esos momentos en los que el cargo exige algo más que aparecer en inauguraciones y fotografías institucionales.

Los vecinos necesitan saber si pueden bañarse, cuándo podrán volver a hacerlo y por qué apareció la contaminación. El alcalde socialista de Arucas tiene la palabra y, sobre todo, la responsabilidad de ofrecer respuestas.