Los centros educativos de Fuerteventura y de nueve municipios de Gran Canaria han recuperado este miércoles la actividad lectiva presencial después de la suspensión adoptada por el episodio de altas temperaturas. La Consejería de Educación tomó la decisión tras la actualización de la emergencia, que pasó de alerta a prealerta, y atendiendo a la evolución prevista por la Dirección General de Emergencias.
La vuelta afecta a todos los colegios e institutos majoreros y a los situados en Agüimes, Artenara, Ingenio, Mogán, San Bartolomé de Tirajana, La Aldea de San Nicolás, Santa Lucía de Tirajana, Telde y Valsequillo. En esos territorios, las clases se habían desarrollado de forma telemática el martes para reducir la exposición del alumnado y del personal a las horas de mayor calor.
La reapertura no supone el final de las precauciones. Educación ha pedido a los equipos directivos que mantengan el protocolo ante temperaturas elevadas, especialmente en el caso de menores con patologías, alumnado de corta edad y personas que puedan presentar una mayor vulnerabilidad.
Hidratación, sombra y adaptación de horarios
Las recomendaciones incluyen permanecer el mayor tiempo posible en espacios frescos, a la sombra o climatizados; reducir el ejercicio físico; evitar el deporte al aire libre durante las horas más calurosas; y garantizar una hidratación frecuente. Los centros también deben escoger las aulas que ofrezcan mejores condiciones térmicas y utilizar correctamente los sistemas de ventilación.
El protocolo permite ampliar los descansos destinados a beber agua, bajar persianas cuando el sol incida directamente e informar a familias, alumnado y trabajadores sobre las medidas de prevención. Si las condiciones particulares de un centro empeoran, los equipos directivos pueden pedir a las direcciones territoriales o insulares una salida anticipada, un cambio de horario o la modificación de actividades curriculares.
La suspensión previa puso de nuevo el foco sobre la capacidad de los edificios escolares para soportar episodios de calor cada vez más intensos. La respuesta inmediata depende de protocolos y cambios organizativos, pero la discusión de fondo alcanza a la ventilación, la creación de sombras, el aislamiento y la climatización de instalaciones que fueron diseñadas para otras condiciones.
El calor remite, pero continúa la vigilancia
El descenso de las temperaturas permitió rebajar el nivel de la emergencia y normalizar la actividad, aunque la prealerta aconseja prudencia. La decisión se aplica de forma territorial, de acuerdo con el riesgo previsto en cada isla y municipio, y no como una medida uniforme para todo el archipiélago.
La recuperación de la presencialidad evita prolongar una modalidad que puede ser difícil para familias con problemas de conciliación o con acceso limitado a dispositivos y conexión. Al mismo tiempo, obliga a equilibrar el derecho a la educación con la protección de la salud cuando las aulas no reúnen condiciones suficientes de confort térmico.
La Consejería deberá seguir la evolución meteorológica durante la jornada y comunicar cualquier cambio a los centros. Mientras la situación permanezca en prealerta, la normalidad será compatible con medidas extraordinarias puntuales. La experiencia de estos dos días deja una advertencia para el curso recién iniciado: los planes frente al calor ya forman parte de la organización ordinaria del sistema educativo canario.



