Jéssica de León ya no puede ser presentada como una promesa del Partido Popular de Canarias. En apenas una década ha pasado de ejercer como concejala en la oposición en Puerto del Rosario a dirigir Turismo y Empleo, dos de las áreas con mayor peso económico y social del Gobierno autonómico. Su ascenso no ha sido únicamente orgánico: ha ganado presencia pública, autoridad dentro del Ejecutivo y una capacidad política que la sitúa entre los nombres con mayor proyección del PP canario.
Nacida en Puerto del Rosario en 1984 y licenciada en Periodismo, trabajó en distintos medios antes de entrar de lleno en la política. Esa formación se aprecia en una de sus principales fortalezas: sabe explicar, ordenar un mensaje y defender una posición sin quedar atrapada en el lenguaje administrativo.
Su recorrido comenzó en el Ayuntamiento de Puerto del Rosario durante el mandato 2015-2019. Después llegó al Cabildo de Fuerteventura y, en 2021, asumió el área insular de Turismo. En julio de 2023 dio el salto al Gobierno de Canarias. Dos años más tarde fue elegida presidenta del PP de Fuerteventura con el 98 % de los votos.
Una consejería convertida en plataforma política
Turismo y Empleo no es una cartera sencilla. El turismo sostiene buena parte de la economía canaria, pero concentra debates sobre vivienda, salarios, territorio, conectividad y rechazo al crecimiento sin límites. El empleo obliga a responder ante el paro juvenil, la precariedad y la desconexión entre la formación y las necesidades empresariales.
De León ha sabido utilizar ambas áreas para construir un perfil propio. No se ha limitado a gestionar campañas promocionales o convocatorias del Servicio Canario de Empleo. Ha intervenido en los grandes debates de la legislatura y ha asumido decisiones capaces de generar desgaste.
La más relevante ha sido la Ley de Ordenación Sostenible del Uso Turístico de Viviendas, aprobada en noviembre de 2025. La norma intenta ordenar un fenómeno que había crecido durante años sin regulación suficiente y establece que, con carácter general, el 90 % de las viviendas permanezca destinado al uso residencial.
La ley ha recibido críticas del sector vacacional, de propietarios y de distintos grupos políticos. Pero también demuestra que la consejera prefirió entrar en un conflicto real antes que dejar el problema para el siguiente Gobierno. Ese rasgo explica parte de su crecimiento: no parece buscar únicamente expedientes cómodos.
Resultados que deben medirse con prudencia
Durante su mandato, Canarias ha alcanzado cifras históricas de ocupación y de trabajadores autónomos. En el primer trimestre de 2026 fue además la comunidad donde más aumentó el empleo y donde más descendió el paro respecto al trimestre anterior. La Consejería cerró 2025 con una ejecución ordinaria cercana al 90 %.
Estos datos favorecen su balance, pero no pueden atribuirse únicamente a una consejera. El empleo depende del ciclo económico, de la actividad turística y de políticas estatales y europeas. Una valoración seria debe evitar convertir cualquier mejora estadística en propaganda personal.
El mérito político de De León está en haber logrado que Empleo deje de parecer un departamento secundario. Ha recuperado programas de formación en alternancia para jóvenes, impulsado nuevas oportunidades para titulados y promovido el uso de datos para ajustar las políticas activas.
El verdadero examen será comprobar cuántos participantes obtienen contratos estables, cuánto se reduce el paro de larga duración y si la formación pública responde a los perfiles que necesitan las islas.
Una dirigente con territorio propio
La Presidencia del PP de Fuerteventura le proporciona algo que no siempre tienen los consejeros autonómicos: una estructura territorial propia. De León no depende exclusivamente de su presencia en el Gobierno. Dirige el partido en una isla donde el PP necesita crecer, ordenar sus equipos y competir por instituciones dominadas durante años por Coalición Canaria y el PSOE.
También aporta al PP regional una procedencia alejada de los grandes centros políticos de Tenerife y Gran Canaria. Esa condición puede convertirse en una ventaja dentro de un Archipiélago que reclama equilibrio entre islas.
Su perfil combina experiencia municipal, gestión insular, responsabilidad autonómica y dirección orgánica. Esa acumulación explica por qué su nombre ha dejado de estar limitado a Fuerteventura.
La oportunidad y el riesgo
Jéssica de León tiene ante sí una oportunidad evidente. El PP canario necesita dirigentes capaces de acreditar gestión, conectar con los sectores económicos y competir más allá del voto tradicional. Ella reúne buena parte de esas condiciones.
Pero la proyección también aumenta las exigencias. Deberá demostrar que la regulación de la vivienda vacacional funciona, que los fondos turísticos dejan obras útiles y que los buenos datos de empleo se traducen en salarios, estabilidad y oportunidades para los jóvenes. También tendrá que evitar que una comunicación eficaz sustituya a los resultados.
Su evolución ya es uno de los fenómenos más claros de la política autonómica reciente. De León ha pasado de representar una renovación generacional a convertirse en una figura central del Gobierno y del PP de Canarias.
No necesita que nadie la proclame candidata a nada. Le basta con seguir acumulando gestión, territorio y credibilidad. En política, las posiciones importantes no siempre se anuncian: muchas veces se ocupan antes de recibir oficialmente el nombre.



