Las pernoctaciones en establecimientos hoteleros españoles prácticamente se estancaron durante julio, con un crecimiento interanual de solo el 0,3%, mientras los precios hoteleros avanzaron un 5,9%. Los datos provisionales publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística muestran así una evolución muy diferente entre volumen de actividad y coste del alojamiento.

Los hoteles contabilizaron alrededor de 44,8 millones de pernoctaciones durante el mes. El comportamiento de la demanda fue desigual según el origen del viajero: las noches realizadas por residentes en España descendieron un 1,1%, mientras las correspondientes a no residentes aumentaron un 1,1%.

Más ingresos por habitación

La moderación de las estancias no impidió que los indicadores de precios y rentabilidad siguieran creciendo. El Índice de Precios Hoteleros aumentó un 5,9% respecto a julio de 2025 y la facturación media por habitación ocupada se situó en 156,9 euros, un 6,8% más.

Ese dato no significa que todas las habitaciones costaran 156,9 euros ni que todos los destinos aplicaran la misma subida. Se trata de un promedio estadístico que agrupa categorías, territorios y tipos de establecimientos muy diferentes. Sí permite observar una tendencia general: el ingreso obtenido por las habitaciones vendidas crece a un ritmo muy superior al número de noches alojadas.

En los siete primeros meses del año, las pernoctaciones hoteleras aumentaron un 1,5% respecto al mismo periodo de 2025. El crecimiento acumulado sigue siendo positivo, aunque confirma una desaceleración frente a ejercicios en los que la recuperación turística produjo incrementos mucho más intensos.

La demanda extranjera continúa funcionando como principal elemento de crecimiento. Entre enero y julio, las pernoctaciones de no residentes avanzaron aproximadamente un 1,8%, mientras el mercado nacional presenta una evolución más contenida.

El turismo crece menos, pero paga más

La combinación de escaso crecimiento en las noches y aumentos de precios plantea una lectura relevante para el sector. Los hoteles pueden mejorar ingresos sin necesitar el mismo ritmo de expansión en número de huéspedes, siempre que mantengan ocupación y capacidad para trasladar precios al mercado.

Para los consumidores, la consecuencia es distinta. Viajar y alojarse continúa encareciéndose incluso cuando la demanda no aumenta con fuerza. Esto puede terminar influyendo en la duración de las estancias, la elección de categoría hotelera o la búsqueda de destinos y fechas más económicas.

El dato de julio tampoco puede interpretarse aisladamente. Es uno de los meses de mayor intensidad turística del año y compara con un verano de 2025 que ya registraba niveles elevados. Crecer sobre una base alta resulta más difícil que hacerlo durante una fase de recuperación.

La estadística del INE ofrece por tanto dos señales simultáneas. La primera es que la actividad hotelera española mantiene un volumen enorme, con 44,8 millones de pernoctaciones en un solo mes. La segunda es que el crecimiento de ese volumen se ha frenado considerablemente.

Los precios, en cambio, no muestran la misma moderación. Con un avance anual del 5,9% y una facturación media por habitación ocupada que aumenta un 6,8%, el negocio hotelero entra en la segunda mitad del verano con más capacidad de ingreso por estancia, pero con una demanda que apenas supera la del año anterior.

Los próximos datos permitirán comprobar si agosto reproduce este patrón o si el principal mes vacacional modifica la tendencia.