Rumanía ha destruido este jueves un dron marino cargado con explosivos que fue detectado a pocos cientos de metros del proyecto gasista Neptun Deep, una de las infraestructuras energéticas más estratégicas del mar Negro. El ministro de Defensa, Radu Miruta, confirmó que cazas F-16 fueron movilizados para intervenir sobre el artefacto y que un buque participó posteriormente en su destrucción completa.

Las autoridades rumanas no atribuyeron inicialmente el dron a un país concreto. Ucrania negó que perteneciera a sus fuerzas, mientras el presidente rumano, Nicusor Dan, responsabilizó a Rusia del incidente y denunció una escalada de las amenazas en la zona. Moscú no había ofrecido una respuesta pública inmediata a esa acusación.

Una infraestructura energética estratégica

Neptun Deep está desarrollado por OMV Petrom y la compañía estatal Romgaz y está llamado a convertir a Rumanía en un actor energético todavía más relevante dentro de la Unión Europea. El proyecto prevé comenzar la producción en 2027 y, según las estimaciones divulgadas por las empresas y autoridades rumanas, puede convertirse en una de las mayores fuentes de gas del bloque comunitario.

Que un artefacto explosivo aparezca a escasa distancia de la instalación eleva la preocupación sobre la seguridad de las infraestructuras marítimas. El mar Negro acumula desde el inicio de la guerra de Ucrania incidentes con drones, minas a la deriva y violaciones del espacio aéreo de países de la OTAN.

Rumanía comparte una frontera terrestre de 614 kilómetros con Ucrania y ha sufrido repetidas incursiones de drones durante los últimos años. El episodio de este jueves tampoco es aislado en el ámbito marítimo. A comienzos de agosto, buzos del Ejército rumano destruyeron dos drones tipo Gerbera que habían aparecido a la deriva en la zona económica exclusiva del país cerca del mismo proyecto gasista.

Más vigilancia en el mar Negro

Rumanía, Bulgaria y Turquía mantienen desde hace tiempo una cooperación específica para retirar minas y mejorar la seguridad de las rutas marítimas. Esa coordinación se ha ampliado con mayor atención a las infraestructuras críticas, especialmente aquellas relacionadas con energía, transporte y comunicaciones.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, señaló el incidente como parte de una sucesión de amenazas que obliga a reforzar la vigilancia. Para los países ribereños miembros de la OTAN, el desafío consiste en proteger sus aguas e instalaciones sin convertir cada incidente en una escalada militar de consecuencias imprevisibles.

La procedencia exacta del dron es un dato esencial y, mientras no exista una confirmación técnica pública, debe mantenerse separada de las acusaciones políticas. La afirmación de que Rusia está detrás del artefacto corresponde al presidente rumano; la información confirmada por Defensa es que el dron contenía explosivos y fue destruido cerca de Neptun Deep.

La importancia del episodio está en la proximidad a una infraestructura que será decisiva para el suministro energético regional. Los yacimientos del mar Negro pueden reducir la dependencia de importaciones y alterar los flujos de gas en Europa central y oriental.

Esa relevancia convierte su protección en una cuestión de seguridad nacional y europea. El incidente de este jueves demuestra que la guerra de Ucrania sigue proyectando riesgos sobre territorios y activos situados fuera del campo de batalla directo, incluso cuando no se ha determinado todavía quién lanzó el artefacto localizado junto a la instalación rumana.