Rusia lanzó durante la madrugada de este sábado un intenso ataque con misiles balísticos y drones contra Kiev que ha causado al menos nueve muertos y treinta heridos, según el balance provisional comunicado por las autoridades ucranianas. Entre los heridos hay varios menores y los servicios de emergencia continúan trabajando en los edificios afectados, por lo que la cifra de víctimas todavía podría variar.

La ofensiva alcanzó distintos puntos de la capital y provocó incendios, daños en viviendas, vehículos y edificios de uso administrativo y comercial. En el distrito de Solomianskyi, un inmueble residencial de cinco plantas resultó afectado por los restos de los proyectiles y por un incendio posterior. Los equipos de rescate evacuaron a 35 personas de las plantas superiores. Dos personas murieron en esa zona y otras ocho resultaron heridas, entre ellas dos niños.

El golpe más mortífero se produjo en el distrito de Darnytskyi, donde siete personas perdieron la vida y al menos catorce sufrieron heridas. Las explosiones dañaron viviendas, automóviles y otras construcciones. También se registraron incendios y desperfectos en Shevchenkivskyi y en otros distritos de Kiev. La embajada de Lituania sufrió daños materiales, aunque no se comunicaron víctimas entre su personal.

Testigos citados por agencias internacionales describieron varias oleadas de explosiones durante la noche. Las sirenas comenzaron a sonar alrededor de la una y media de la madrugada y numerosas familias tuvieron que refugiarse en sótanos y estaciones mientras los servicios de emergencia recorrían las zonas afectadas. Las imágenes difundidas desde la capital mostraban fachadas destruidas, cristales esparcidos y vehículos calcinados junto a bloques de viviendas.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró que el ataque estaba dirigido contra instalaciones del complejo militar-industrial ucraniano y centros logísticos. Moscú mantiene que no ataca deliberadamente a civiles, aunque los impactos y los daños constatados en zonas residenciales vuelven a situar a la población de Kiev en el centro de la ofensiva. Las autoridades ucranianas acusan al Kremlin de intensificar los ataques aéreos ante la imposibilidad de alcanzar sus objetivos con rapidez en el frente terrestre.

El bombardeo es el segundo gran ataque contra Kiev en apenas unos días y vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de Ucrania frente a los misiles balísticos. El Gobierno de Volodímir Zelenski ha reclamado a Estados Unidos y a sus socios europeos más sistemas Patriot, interceptores y munición antiaérea. Kiev sostiene que la falta de medios suficientes impide neutralizar una parte relevante de los proyectiles lanzados por Rusia.

La guerra ha entrado en su quinto año sin que exista una salida diplomática próxima. Mientras continúan los combates a lo largo de más de mil kilómetros de frente, Rusia incrementa la presión sobre las ciudades y Ucrania responde atacando infraestructuras situadas en territorio ruso y en zonas ocupadas. La población civil sigue soportando el coste más inmediato de una escalada en la que cada nueva noche puede convertirse en otra operación de rescate entre los escombros.