El desempleo registrado aumentó en Canarias durante el mes de julio hasta alcanzar las 144.168 personas. El Archipiélago sumó 1.759 parados respecto a junio, un incremento mensual del 1,24% que interrumpe la evolución favorable de los últimos meses y vuelve a dejar al descubierto una de las principales debilidades del mercado laboral canario: su dependencia de actividades sometidas a una fuerte estacionalidad.

El dato mensual exige preocupación, pero no admite una lectura catastrofista. Canarias cuenta actualmente con 6.920 desempleados menos que en julio de 2025, lo que representa una reducción interanual del 4,58%. También continúa descendiendo el paro de larga duración, que se sitúa en 63.349 personas, su nivel más bajo desde 2009. Son avances relevantes que deben reconocerse, aunque no puedan utilizarse para ocultar la subida registrada durante el último mes.

El incremento se concentra principalmente en las actividades relacionadas con la Educación, donde el final del curso académico dejó 1.624 desempleados más. Esta cifra representa más del 92% de todo el aumento mensual registrado en las Islas. El comportamiento confirma que una parte importante del empleo educativo sigue vinculada a contratos que concluyen con el calendario escolar y dejan a numerosos trabajadores pendientes de una nueva contratación después del verano.

El Gobierno de Canarias atribuye el repunte al comportamiento habitual de julio. La explicación es estadísticamente razonable, pero la repetición anual del fenómeno no debería convertirlo en algo políticamente irrelevante. Que una subida sea previsible no significa que deba aceptarse sin analizar qué tipo de contratos desaparecen, cuántas personas volverán a trabajar en septiembre y qué medidas pueden adoptarse para reducir la inestabilidad de quienes encadenan altas y bajas coincidiendo con el curso.

Otros sectores presentan una evolución más favorable. El desempleo descendió en la Hostelería, con 180 personas menos, y en la Industria, con una reducción de 31 parados. El dato de la hostelería resulta especialmente significativo en plena temporada turística y confirma que el principal motor económico de Canarias continúa generando actividad. Sin embargo, también evidencia hasta qué punto el empleo insular sigue dependiendo del turismo y del consumo estacional.

Durante julio se firmaron 70.258 contratos en Canarias, un 9,87% más que en junio. De ellos, 30.202 fueron indefinidos, lo que equivale al 42,99% del total. La contratación indefinida aumentó además un 3,62% respecto al mismo mes del año pasado. El volumen es positivo, aunque la naturaleza indefinida de un contrato no permite conocer por sí sola su duración efectiva, su jornada, su salario ni la estabilidad real que ofrece al trabajador.

La evolución interanual fue favorable en cinco de las siete islas. Gran Canaria registró 3.780 desempleados menos que hace un año y Tenerife redujo la cifra en 2.855. También descendió el paro en Lanzarote, Fuerteventura y La Gomera. La Palma permaneció prácticamente estable, con tres personas más, mientras que El Hierro contabilizó un incremento interanual de 23 desempleados. En la comparación mensual, La Gomera fue la única isla donde bajó el paro.

Los datos reflejan, por tanto, una realidad mixta. Canarias tiene menos desempleados que hace un año, reduce el paro de larga duración y mantiene un volumen elevado de contratación. Al mismo tiempo, julio vuelve a demostrar que miles de trabajadores continúan expuestos a ciclos laborales demasiado previsibles y que la economía insular todavía no ha conseguido generar suficiente empleo estable al margen de las temporadas turísticas y educativas.

El Ejecutivo autonómico tiene derecho a destacar la mejora interanual, pero también la obligación de explicar cómo pretende afrontar las debilidades que permanecen. La oposición, por su parte, debería evitar presentar la subida mensual como si borrara toda la evolución positiva del último año. La fiscalización seria exige reconocer ambos datos y centrar el debate en lo esencial: la calidad del empleo, los salarios, la duración de los contratos y la capacidad de Canarias para ofrecer oportunidades estables durante los doce meses del año.

Canarias no puede conformarse con celebrar que el paro baja respecto al ejercicio anterior mientras acepta como inevitable que cada final de curso devuelva a miles de personas a las oficinas de empleo. La economía de las Islas necesita crecer, pero también necesita hacerlo con mayor estabilidad, productividad y diversificación. Las cifras de julio no describen un fracaso, aunque sí recuerdan que todavía queda demasiado trabajo por hacer.