El incendio forestal declarado en Pinofranqueado, en la comarca cacereña de Las Hurdes, continúa activo este jueves después de afectar a unas 4.800 hectáreas y alcanzar un perímetro aproximado de 48 kilómetros. La evolución ha mejorado respecto a las primeras horas gracias al descenso de las temperaturas y al aumento de la humedad, pero el viento se ha convertido en la principal amenaza para la tarde.

La última estimación difundida por la Junta de Extremadura apunta a rachas de hasta 30 kilómetros por hora. Aunque algunos sectores presentan signos de estabilización, el dispositivo mantiene la vigilancia ante pequeñas reactivaciones y focos secundarios capaces de complicar de nuevo el incendio.

El frente entre Martilandrán y Cerezal concentra la preocupación

Uno de los puntos más delicados está situado entre Martilandrán y Cerezal, en el entorno del río Malvellido. Los responsables del operativo consideran esa zona especialmente sensible porque un avance del fuego podría obligar a revisar las medidas de protección sobre las poblaciones cercanas.

En Aceitunilla, la situación se encontraba estabilizada durante la tarde. En el entorno de Horcajo, otra de las zonas afectadas por las evacuaciones, parte del frente avanzaba hacia la estabilización, aunque una reactivación obligaba a mantener las medidas de protección. La situación sigue siendo, por tanto, cambiante y dependiente de la respuesta del fuego a las condiciones meteorológicas.

El incendio llegó durante sus primeras horas a superar la capacidad ordinaria de extinción, lo que explica la magnitud del despliegue posterior. La combinación de terreno, vegetación, altas temperaturas y viento puede producir cambios bruscos en la dirección y velocidad de propagación, de modo que una mejora durante varias horas no equivale todavía a dar por controlado el fuego.

Una tarde condicionada por el viento

La bajada térmica y la mayor humedad han ofrecido a los equipos una ventana más favorable para trabajar sobre el perímetro. El problema es que el viento previsto puede secar combustibles, avivar puntos calientes y facilitar que las llamas superen líneas de defensa. La prioridad está en consolidar las zonas donde se ha ganado terreno antes de que empeoren esas condiciones.

Las decisiones sobre confinamientos, retornos o posibles nuevas evacuaciones dependen de esa evolución. Durante la jornada se ha permitido el regreso de vecinos a algunas localidades, mientras se mantienen restricciones y vigilancia en otras áreas afectadas. Estas medidas pueden modificarse si el incendio cambia de comportamiento.

El balance de superficie quemada, unas 4.800 hectáreas, también es provisional. En incendios de gran perímetro, la medición se actualiza conforme los equipos disponen de información más precisa y las condiciones permiten revisar las zonas afectadas.

La situación de este jueves es mejor que la de las horas más críticas, pero el incendio permanece activo. El dato decisivo no es solo cuánto terreno ha ardido, sino si los equipos consiguen mantener contenidos los sectores estabilizados durante el periodo de viento previsto.

Hasta que eso ocurra, Las Hurdes continúa bajo un operativo de emergencia en el que las próximas horas serán determinantes para evitar nuevos avances y reducir el riesgo sobre las poblaciones de la comarca.