Los incendios forestales han afectado a 262.030 hectáreas en España desde comienzos de 2026 hasta este jueves, según el balance provisional del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. En ese periodo se han registrado 43 grandes incendios, categoría que incluye los fuegos que superan las 500 hectáreas quemadas.
La cifra oficial mantiene por ahora el año por debajo de la superficie que se había contabilizado a estas alturas de 2025, aunque el verano sigue abierto y varios incendios continúan activos o en proceso de medición. Las estadísticas pueden cambiar conforme se actualizan los perímetros y se incorporan datos definitivos de las comunidades autónomas.
Diferencias entre los sistemas de medición
El Servicio de Gestión de Emergencias Copernicus ofrece un cálculo diferente. Su sistema europeo EFFIS situaba en 296.999 las hectáreas quemadas en España hasta el 19 de agosto. La distancia entre ambos balances no implica necesariamente una contradicción: utilizan metodologías, fuentes y momentos de actualización distintos, por lo que no deben mezclarse como si fueran una única serie estadística.
Según los datos europeos, España representaba alrededor del 48,1% de las 616.202 hectáreas afectadas por incendios en el conjunto de la Unión Europea durante el periodo analizado. EFFIS contabilizaba además 422 fuegos en territorio español, frente a 448 en Italia y 355 en Francia. El número de incendios, sin embargo, no permite determinar por sí solo la gravedad de una campaña, porque unas pocas emergencias de gran tamaño pueden concentrar una parte muy elevada de la superficie total.
La comparación con 2025 ayuda a dimensionar el dato. A 19 de agosto del año pasado, Copernicus estimaba unas 367.520 hectáreas quemadas en España. El ejercicio terminó con 393.079 hectáreas, el peor registro desde 1994 según la serie utilizada. El pasado 17 de agosto, el acumulado de 2026 pasó por primera vez a situarse por debajo del que se registraba en la misma fecha del año anterior.
El tiempo ofrece cierto alivio
La Agencia Estatal de Meteorología ha señalado una evolución más favorable de las condiciones en parte del país, con descenso de temperaturas y precipitaciones en zonas del norte y nordeste. Esa mejoría puede facilitar el trabajo de extinción, pero no elimina el riesgo mientras permanezcan altas temperaturas, vegetación seca o episodios de viento en otras áreas.
Los grandes incendios son especialmente relevantes porque someten a los dispositivos a operaciones prolongadas, pueden obligar a evacuar poblaciones y generan daños que van mucho más allá de la superficie forestal. Viviendas, explotaciones agrarias, carreteras, redes eléctricas y actividades económicas pueden verse afectadas incluso cuando el fuego no alcanza directamente un núcleo urbano.
El balance nacional debe leerse, además, como una fotografía provisional tomada en plena campaña. Incendios como el de Las Hurdes continúan evolucionando y sus superficies definitivas pueden modificar los datos acumulados.
Que 2026 se mantenga momentáneamente por debajo de 2025 no permite concluir que el año vaya a terminar con una situación mejor. Septiembre y parte del otoño pueden seguir presentando condiciones de riesgo en diferentes territorios.
Por ahora, los datos ofrecen dos referencias: 262.030 hectáreas en el balance del Ministerio y 296.999 en el sistema europeo hasta el día anterior. La diferencia aconseja indicar siempre la fuente y la fecha de corte cuando se comparan cifras de incendios. Esa precisión es imprescindible para evitar presentar como discrepancia factual lo que en buena medida responde a metodologías distintas.



