La Palma cerró julio con 123.524 pernoctaciones en establecimientos turísticos, un 44,9% más que en el mismo mes de 2025, según los datos de la Encuesta de Alojamiento Turístico del Instituto Canario de Estadística (ISTAC) difundidos esta semana. El crecimiento destaca especialmente porque se produce mientras el conjunto del Archipiélago registró un ligero retroceso interanual del 0,3%.
La comparación muestra dos dinámicas diferentes. Canarias contabilizó alrededor de 8,93 millones de pernoctaciones durante julio, con una variación prácticamente plana respecto al año anterior. La Palma, en cambio, pasó de 85.216 noches en julio de 2025 a 123.524 un año después, una diferencia de más de 38.000 pernoctaciones.
Crecen los visitantes extranjeros y los residentes en España
El avance no se concentra en un solo mercado. Las pernoctaciones de turistas extranjeros en La Palma aumentaron desde 48.892 hasta 71.833, lo que supone una subida interanual del 46,9%. Entre los residentes en España, las noches pasaron de 36.324 a 51.691, un incremento del 42,3%.
Dentro de la demanda internacional, el comportamiento británico fue especialmente intenso: las pernoctaciones asociadas a ese mercado subieron de 9.649 a 20.838. También aumentaron las correspondientes a Alemania, que alcanzaron 19.644 noches y crecieron un 33,2%, y Polonia, con 12.621 y una subida del 69,6%.
Estas cifras ofrecen una fotografía de actividad, pero no deben confundirse automáticamente con el número de turistas recibidos: una pernoctación equivale a una noche contratada en un alojamiento y una misma persona puede generar varias durante su estancia. Precisamente por eso, el indicador resulta útil para medir la intensidad de la demanda alojativa y su evolución respecto a periodos anteriores.
Un dato relevante para la recuperación turística de la isla
El aumento tiene importancia económica para La Palma por el peso que el turismo mantiene en el tejido empresarial, el empleo y el consumo asociado a la estancia de visitantes. Más noches alojadas pueden trasladarse a una mayor utilización de restauración, comercio, transporte y servicios, aunque el impacto final depende también del gasto medio, la duración de las visitas, los precios y la distribución territorial de esa actividad.
La evolución positiva de julio se suma a varios meses de crecimiento en la isla y refuerza la diferencia con el dato agregado de Canarias. Ese contraste debe leerse con prudencia: La Palma parte de volúmenes mucho menores que las principales islas turísticas y, por tanto, variaciones absolutas más reducidas pueden producir porcentajes elevados.
Aun así, el dato interanual es suficientemente amplio como para señalar una mejora clara de la actividad alojativa. El reto será comprobar si esa tendencia se mantiene durante el resto de la temporada y si el incremento de las pernoctaciones se consolida más allá de los meses de mayor demanda.
Por ahora, julio deja una señal favorable: más noches de turistas extranjeros, más noches de residentes en España y una subida cercana al 45% en una isla que se mueve en dirección distinta al ligero descenso registrado por el conjunto de Canarias.



