Gran Canaria ha recordado este jueves a las 154 personas que murieron en el accidente del vuelo JK5022 de Spanair, ocurrido el 20 de agosto de 2008 tras despegar del aeropuerto de Madrid-Barajas con destino a la isla. Dieciocho años después de la tragedia, la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 organizó una jornada de homenajes marcada por el silencio y por cuatro ofrendas florales en diferentes puntos de Las Palmas de Gran Canaria, Telde e Ingenio.

El accidente dejó además 18 supervivientes heridos y continúa ocupando un lugar central en la memoria reciente de Canarias, tanto por el número de víctimas como por los vínculos de muchos pasajeros con las Islas. La asociación ha mantenido desde entonces una actividad pública centrada en el recuerdo, la investigación de las causas y la mejora de la seguridad aérea.

Cuatro actos de homenaje

Las ofrendas se distribuyeron durante la jornada en varios espacios vinculados a las víctimas y a su memoria. La organización optó este año por actos sin discursos, una decisión que presentó como respuesta al cansancio acumulado tras casi dos décadas de reclamaciones institucionales y judiciales.

La Asociación de Afectados ha expresado críticas muy severas sobre la respuesta que, a su juicio, recibió de la Justicia y de diferentes instituciones. Esas valoraciones pertenecen a la propia entidad y deben diferenciarse de las conclusiones judiciales o técnicas adoptadas en los procedimientos relacionados con el accidente. El homenaje de este jueves no introduce por sí mismo ninguna modificación en esas resoluciones.

La conmemoración coincide por segundo año con el Día Nacional de las Víctimas de Accidentes Aéreos y sus Familias, una fecha que busca preservar el recuerdo de quienes han sufrido este tipo de tragedias y reforzar la conciencia pública sobre la seguridad aérea.

Una nueva etapa a través de la Fundación A20

La asociación ha anunciado que la Fundación A20 de Seguridad Aérea continuará parte del trabajo desarrollado durante estos años. El objetivo es trasladar la experiencia acumulada hacia una estructura centrada en la prevención, la protección de pasajeros y familiares y la mejora de los mecanismos de respuesta ante accidentes.

El vuelo JK5022 se accidentó poco después de iniciar la maniobra de despegue en Barajas. La dimensión de la tragedia generó investigaciones técnicas, procedimientos judiciales y un prolongado debate sobre las responsabilidades y sobre los mecanismos de supervisión de la aviación civil. A lo largo de los años, las familias han mantenido una presencia constante en el debate público.

Dieciocho años después, el paso del tiempo no ha reducido la importancia de separar con precisión memoria, reivindicación e información factual. Las víctimas merecen ser recordadas; las críticas de la asociación deben ser atribuidas como tales; y cualquier afirmación sobre responsabilidades debe ajustarse a lo establecido por las investigaciones y resoluciones correspondientes.

Los actos de Gran Canaria han vuelto a situar el nombre del JK5022 en la actualidad, esta vez sin grandes discursos. Flores y silencio fueron los elementos escogidos para recordar a quienes viajaban en el avión aquel 20 de agosto de 2008.

La continuidad del trabajo a través de la Fundación A20 abre ahora una etapa distinta. El propósito anunciado es que la experiencia del accidente no quede limitada a la conmemoración anual, sino que contribuya a fortalecer una cultura de seguridad capaz de prevenir nuevos siniestros y de mejorar la atención a las familias cuando se produce una tragedia aérea.