El Cabildo de La Palma ha iniciado los trámites para crear una residencia destinada específicamente a estudiantes palmeros que se desplazan a Tenerife para cursar estudios universitarios, formación profesional u otras enseñanzas. La institución insular quiere ubicar el recurso en San Cristóbal de La Laguna y negocia con el Gobierno de Canarias la cesión del suelo necesario para poder desarrollar el proyecto.
El presidente del Cabildo, Sergio Rodríguez, ha abordado la iniciativa con el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, aprovechando el nuevo marco abierto por la modificación de la Ley de Cabildos. Esa reforma permite a las corporaciones insulares ejecutar infraestructuras fuera de su propio territorio cuando estén destinadas a prestar un servicio directo a la población de la isla.
El alojamiento como parte del coste de estudiar
Para una familia de La Palma, el acceso a determinados estudios exige asumir no solo matrículas, material y transporte, sino también el alquiler de una habitación o vivienda en otra isla. La Laguna concentra buena parte de la actividad universitaria de Tenerife y su mercado residencial soporta una elevada demanda, lo que convierte el alojamiento en uno de los principales gastos para los estudiantes desplazados.
El Cabildo plantea la residencia como una forma de reducir esa presión económica y ofrecer un espacio estable. Rodríguez ha defendido que el objetivo es disponer de un alojamiento seguro, accesible y adaptado a las circunstancias socioeconómicas de las familias palmeras.
El proyecto se encuentra todavía en una fase inicial. La residencia no está construida ni dispone aún de un calendario cerrado de apertura. El siguiente paso es formalizar un convenio con el Gobierno autonómico para obtener la cesión del suelo. Una vez firmado, el Cabildo prevé encargar de inmediato la redacción del proyecto técnico de ejecución.
El modelo podría extenderse a Gran Canaria
La estrategia no termina en Tenerife. El Cabildo ha anunciado que, en una segunda fase, estudiará reproducir el mismo modelo en Gran Canaria para atender a jóvenes matriculados en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y otros centros formativos.
La propuesta se suma a las ayudas de alojamiento que la corporación ya ofrece a estudiantes universitarios palmeros. La diferencia es que una residencia propia permitiría intervenir directamente sobre la oferta disponible, en lugar de limitarse a subvencionar parte del coste que fija el mercado.
Esa distinción es importante. Las becas ayudan a pagar una vivienda, pero no crean nuevas plazas residenciales. Construir o habilitar una residencia sí aumenta la capacidad de alojamiento y puede ofrecer precios y condiciones más previsibles, aunque requiere inversión inicial, mantenimiento y un sistema transparente de adjudicación.
La iniciativa tendrá que definir todavía cuestiones esenciales: número de plazas, inversión prevista, criterios de acceso, tarifas, modelo de gestión y calendario. También deberá concretarse si el inmueble será construido desde cero o si existe alguna fórmula para acelerar su disponibilidad.
La decisión anunciada este sábado responde a un problema que trasciende la política educativa. Para los jóvenes de una isla no capitalina, estudiar fuera implica añadir un coste residencial que no soporta quien puede permanecer en el domicilio familiar.
La Palma pretende convertir esa desventaja en una política pública permanente. Si el convenio y el proyecto avanzan, el Cabildo pasará de financiar parcialmente alojamientos ajenos a disponer de una infraestructura propia en Tenerife. El objetivo final es que el precio de una habitación no determine quién puede continuar sus estudios fuera de la isla.



