Siete de cada diez comedores escolares de Canarias funcionarán durante el curso 2026-2027 mediante un servicio de catering externo. La relación oficial publicada por la Consejería de Educación cifra en 512 los centros con comedor autorizado en el Archipiélago: 362, el 70,7%, dependen de empresas contratadas y 150, el 29,3%, mantienen un modelo de cocina con personal propio.

El reparto de plazas presenta una proporción algo menos desequilibrada, pero mantiene el predominio de la gestión externa. Los comedores disponen de 85.011 plazas autorizadas en total. De ellas, 56.418, alrededor de dos tercios, corresponden a centros atendidos mediante catering, mientras 28.593 se encuentran en colegios que elaboran la comida con recursos propios.

Lanzarote, en el extremo de la externalización

La distribución territorial muestra diferencias importantes entre islas. Lanzarote es el caso más llamativo: de sus 32 centros con comedor, solo uno figura con cocina propia. El resto depende de un servicio externo. La situación contrasta con islas como El Hierro y La Gomera, donde la elaboración directa en los centros mantiene un peso mucho mayor.

Las cifras proceden de la resolución de la Consejería de Educación que establece la organización de los comedores para el nuevo curso y permiten observar no solo cuántas plazas existen, sino también el modelo mediante el que se presta un servicio básico para miles de familias.

Externalizar un comedor no significa necesariamente que la comida se prepare fuera del propio centro en todos los casos ni permite concluir, por sí solo, que la calidad sea peor. La diferencia fundamental está en quién presta el servicio y bajo qué organización laboral y contractual. Los centros con cocina propia dependen de personal directamente vinculado al funcionamiento del comedor, mientras los externalizados se apoyan en empresas adjudicatarias sujetas a los correspondientes contratos y controles.

Un servicio que afecta a más de 85.000 plazas

El debate sobre el modelo de comedor escolar va más allá de una discusión administrativa. La alimentación forma parte de la jornada diaria de decenas de miles de alumnos y tiene impacto en conciliación familiar, hábitos nutricionales, atención a alergias e intolerancias, organización de los centros y condiciones de prestación del servicio.

Los sindicatos que han criticado durante años el avance de la externalización reclaman una mayor presencia de cocinas propias y personal público. La Administración, por su parte, debe garantizar que cualquiera de los modelos utilizados cumpla las exigencias sanitarias, nutricionales y contractuales establecidas.

La fotografía del curso 2026-2027 deja una conclusión objetiva: la excepción ya no es el catering, sino la cocina propia. El 70,7% de los centros con comedor utiliza una empresa externa y el 66,4% de las plazas autorizadas se encuentra dentro de ese sistema.

La diferencia entre islas añade otra cuestión. Que Lanzarote mantenga una sola cocina propia entre 32 centros mientras otros territorios conservan un modelo muy distinto demuestra que no existe una organización homogénea en todo el Archipiélago.

Con el inicio del curso a la vuelta de pocas semanas, el reto no será únicamente cubrir las más de 85.000 plazas disponibles. También habrá que comprobar cómo responde cada modalidad en aspectos tan concretos como calidad, puntualidad, atención a necesidades especiales y satisfacción de las familias.