El Cabildo de Tenerife ha puesto en marcha en Güímar ‘Laurisilva’, un hogar funcional destinado a personas mayores de 60 años con trastorno mental grave que, según la institución insular, es el primero de estas características en Canarias. El nuevo recurso dispone de diez plazas residenciales y está gestionado por la Asociación Tinerfeña en Lucha por la Salud Mental (ATELSAM).
Las plazas se crean dentro del convenio de dependencia suscrito entre el Cabildo y el Gobierno de Canarias. El centro nace, además, vinculado al servicio de promoción de la autonomía ‘Tajinaste’, situado a pocos metros y con el que pretende formar una red de atención más continuada para personas que necesitan apoyos especializados.
Diez plazas para una atención residencial especializada
El objetivo del hogar funcional no es reproducir un modelo hospitalario, sino ofrecer un entorno residencial con apoyos adaptados a las necesidades de sus usuarios. La apertura introduce un recurso específico para una franja de edad en la que pueden confluir las necesidades propias del envejecimiento con las derivadas de un trastorno mental grave.
El vicepresidente del Cabildo, Lope Afonso; la consejera de Acción Social, Águeda Fumero; la alcaldesa de Güímar, Luisa Castro, y la gerente de ATELSAM, Ana Concepción, visitaron este jueves las instalaciones. El Cabildo enmarca ‘Laurisilva’ dentro de una estrategia de especialización de los servicios sociales y de colaboración con entidades del tercer sector.
La puesta en marcha de diez plazas puede parecer limitada frente al conjunto de necesidades existentes, pero incorpora una tipología residencial que hasta ahora no estaba disponible en el Archipiélago con estas características. Su importancia reside precisamente en esa especialización: no todas las personas con problemas graves de salud mental necesitan el mismo grado de apoyo, ni las soluciones pensadas para población joven responden necesariamente a las circunstancias de quienes superan los 60 años.
Una pieza dentro de una red más amplia
‘Laurisilva’ complementa a ‘Tajinaste’, un servicio de promoción de la autonomía que funciona en el mismo entorno. Esa proximidad permite conectar la atención residencial con programas dirigidos a mantener habilidades, favorecer la autonomía personal y sostener proyectos de vida individualizados.
El reto, a partir de ahora, será medir cómo funciona el recurso en la práctica: el grado de ocupación, la estabilidad de los apoyos profesionales, la coordinación sanitaria y social y la capacidad para responder a las necesidades de las personas residentes. También será relevante comprobar si el modelo puede ampliarse o replicarse en otros puntos de Tenerife o del Archipiélago.
La apertura pone sobre la mesa una realidad que suele quedar fuera del debate público: el envejecimiento de las personas que conviven durante años con trastornos mentales graves exige adaptar la red de cuidados. A medida que aumenta la edad, pueden aparecer necesidades sociales, de dependencia y de acompañamiento distintas de las que existían en etapas anteriores.
Con este recurso, Tenerife incorpora diez plazas nuevas a esa respuesta. La magnitud es concreta y limitada, pero el cambio de modelo es significativo: por primera vez, Canarias cuenta con un hogar funcional concebido expresamente para mayores de 60 años dentro de este perfil de atención.



