Alrededor de un centenar de personas se ha concentrado este sábado en Puerto de la Cruz para protestar contra la participación de la selección de Israel en el Campeonato Mundial Sub-18 femenino de waterpolo que se disputa en Tenerife. La movilización se desarrolló en las inmediaciones del Centro de Deportes Acuáticos de Tenerife, instalación que acoge el torneo desde el pasado 16 de agosto.
La concentración fue convocada por colectivos propalestinos y comenzó a mediodía en el entorno del paseo de Playa Jardín. Los asistentes exhibieron banderas palestinas y pancartas y leyeron un manifiesto crítico con la presencia del combinado israelí en la competición y con las federaciones y administraciones que han permitido su participación.
Un campeonato internacional bajo seguridad reforzada
El Mundial reúne a veinte selecciones nacionales y cerca de cuatrocientas deportistas de entre 17 y 18 años. La competición entra este fin de semana en su fase decisiva, con semifinales y partidos por las distintas posiciones antes de la jornada final del domingo.
La participación de Israel había motivado desde el inicio una atención especial de los servicios de seguridad. La organización ha reforzado la presencia policial, sobre todo durante los encuentros del equipo israelí, con el objetivo de evitar incidentes dentro y alrededor de las instalaciones.
La protesta de este sábado se produjo fuera del recinto deportivo y, según la información disponible inicialmente, no se comunicaron incidentes graves. La cifra de alrededor de cien participantes procede de la estimación difundida por medios locales y debe entenderse como aproximada.
El derecho a manifestarse y la participación de una selección en una competición internacional son cuestiones distintas. Los manifestantes expresaron su rechazo político a Israel y a su presencia en el torneo, mientras la celebración deportiva continúa bajo las reglas de la federación internacional y de la organización del campeonato.
Deporte y conflicto político
La guerra en Gaza ha provocado durante los últimos años protestas y debates sobre la presencia de representantes israelíes en acontecimientos culturales y deportivos. Tenerife no ha quedado al margen de esa tensión. La llegada del Mundial Sub-18 ha situado durante una semana a Puerto de la Cruz como sede de una competición internacional y, al mismo tiempo, como escenario de una movilización política.
Para las jóvenes deportistas, el campeonato mantiene su desarrollo competitivo. Para los colectivos convocantes, en cambio, la presencia israelí representa una oportunidad para trasladar a un evento internacional su protesta por la actuación del Gobierno de Israel.
La cobertura periodística exige distinguir ambos planos. Las críticas formuladas durante la concentración pertenecen a los manifestantes y no convierten por sí mismas en hechos probados todas las acusaciones incluidas en sus consignas. Del mismo modo, informar de la protesta no implica cuestionar el derecho de las deportistas a competir bajo las decisiones adoptadas por las federaciones responsables.
El Centro de Deportes Acuáticos de Tenerife afronta ahora las últimas jornadas de un Mundial que debía servir como escaparate deportivo internacional y que ha incorporado también una dimensión política inesperada.
La protesta de este sábado ha sido numerosa pero contenida, con alrededor de un centenar de personas y sin que se hayan comunicado alteraciones relevantes. La atención se mantiene en el dispositivo de seguridad hasta la conclusión del campeonato, prevista para este domingo, cuando se decidirán las posiciones finales y se cerrará una semana en la que deporte y política han terminado compartiendo escenario en Puerto de la Cruz.



