Una fachada deteriorada del barrio de Arenales, en Las Palmas de Gran Canaria, ha pasado a formar parte del proyecto ArenArte con un nuevo mural de la artista Irene León. La obra, titulada ‘Pequeñas formas de habitar’, se encuentra en la esquina de las calles Pamochamoso y Molino de Viento y se incorpora a un programa que utiliza intervenciones artísticas para recuperar visualmente exteriores de edificios históricos dañados.

La iniciativa está impulsada por el Gobierno de Canarias a través del Instituto Canario de Desarrollo Cultural y se desarrolla mediante acuerdos con propietarios de inmuebles. La intervención no sustituye una rehabilitación arquitectónica cuando esta sea necesaria, pero sí permite actuar sobre medianeras y fachadas que presentan un impacto visible en el paisaje urbano mientras se pone en valor el trabajo de creadores de las Islas.

Un paisaje construido sobre una pared dañada

Irene León, nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1985, ha planteado la pieza como una composición en la que aparecen pequeñas formas y estructuras que evocan maneras de ocupar y compartir el espacio. El mural transforma una superficie deteriorada en un elemento visual concebido específicamente para el entorno en el que se encuentra.

La ubicación tiene una importancia particular. Arenales conserva numerosos inmuebles de diferentes épocas y convive con procesos de transformación urbana, deterioro y renovación. Intervenir sobre una fachada visible desde la calle permite modificar de manera inmediata la percepción de un punto concreto, aunque el efecto artístico no resuelva por sí solo los problemas de conservación del edificio.

ArenArte ya había incorporado otras actuaciones en el barrio. Entre ellas figura una obra de Capi Cabrera en la calle Arco, precedente que ayuda a entender el programa no como una intervención aislada, sino como una sucesión de proyectos vinculados a espacios urbanos que requieren atención.

Arte público y conservación

El uso de murales para mejorar fachadas degradadas plantea una relación interesante entre cultura y patrimonio. Una pintura puede recuperar la presencia visual de un inmueble y generar interés ciudadano, pero la conservación material depende de otras actuaciones técnicas y de las obligaciones de sus propietarios. Confundir ambas cuestiones podría atribuir al arte urbano una función que no le corresponde.

El valor de ‘Pequeñas formas de habitar’ está, por tanto, en otro terreno: introducir creación contemporánea en la vida cotidiana del barrio y aprovechar una superficie deteriorada para generar una obra accesible a cualquier persona que transite por la zona.

La participación de la propiedad resulta indispensable para ejecutar este tipo de trabajos. El modelo de ArenArte parte de acuerdos que permiten disponer de las fachadas y coordinar la intervención sin separar el proyecto cultural de la realidad física y jurídica de cada edificio.

Para la artista, el mural supone además trabajar fuera del formato tradicional de exposición. La obra queda sometida a la escala de la arquitectura, al tránsito diario, a la luz y a la evolución del propio espacio urbano. Su público no necesita entrar en una sala ni pagar una entrada.

El nuevo mural de Arenales amplía así el pequeño mapa de intervenciones que el programa está construyendo en Las Palmas de Gran Canaria. La operación es modesta frente a las necesidades de rehabilitación urbana de una ciudad, pero produce un resultado concreto y visible: una pared dañada deja de ser únicamente una superficie degradada y pasa a convertirse también en soporte de una obra contemporánea.